Hay decisiones que parecen simples, pero sostienen todo.
Una respiración profunda. Un té con intención. La manera en que habitas tu cuerpo al despertar.
Eso es un ritual. Y en Harmony Apothecary creemos que los rituales cotidianos son la forma más honesta de volver a ti.
En esta serie, Mi Ritual, Mi Esencia, hacemos pausas reales con mujeres que han encontrado en su práctica personal una vía hacia la armonía. A través del autocuidado consciente, la conexión con la Tierra y los hábitos transformadores, estas entrevistas nos invitan a repensar lo que significa habitar nuestra energía desde la calma.
Hoy, hicimos una pausa con Renata Herreras, fundadora de Tierra Bohemia.
Herbalista de alma, diseñadora intuitiva y guía de vida sagrada.
Cree en la belleza de los rituales cotidianos, el breathwork como ancla y en la transformación que ocurre cuando el cuerpo, la Tierra y la conciencia se encuentran.
¿Qué ritual diario no negocias?
Recién me levanto, lo primero que hago es hacer mi práctica de breathwork. Ese momento de respiración consciente me conecta de inmediato con mi cuerpo y mi energía.
Luego, me regalo una mañana tranquila para hacer mi rezo, sembrar mis intenciones y tomar mi jugo de limón con aceite de oliva, que me ayuda a liberar toxinas y activar el cuerpo de forma natural. Es mi ancla para habitar el día con presencia.
¿Qué haces para regresar a ti cuando el mundo va muy rápido?
Me escapo a la naturaleza: caminar descalza, nadar, hacer un hike… el contacto con la Tierra siempre me regresa al presente.
También me ayuda hacer yoga, preparar un té con intención, tomar un baño de plantas o simplemente sentarme a meditar. Son rituales que me devuelven a mi centro.
¿Qué significa para ti hacer pausa y respirar?
Es volver al presente y habitar el aquí y ahora con conciencia. Un instante para soltar el ruido, regresar al cuerpo y recordarme que no todo es urgencia. Solo porque el mundo afuera corre, no significa que yo también deba hacerlo. Puedo elegir vivir desde la calma.
¿Cómo sabes que estás en armonía?
Cuando todo fluye sin esfuerzo. Me doy cuenta porque no hay prisa, ni ansiedad… solo una sensación de paz suave, como si todo estuviera en su lugar. Mi cuerpo se siente ligero y mi alma, en calma.
¿Qué hábito te cambió la vida?
Dejar de consumir alcohol fue una decisión profundamente transformadora. Me devolvió claridad, energía y una conexión más honesta conmigo misma. Ha sido una de las mayores muestras de amor propio que me he dado.


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