Vivimos rodeadas de estímulos, compromisos, pantallas. Y, aun así, hay pequeños momentos que lo cambian todo: una respiración consciente, el aroma que despierta un recuerdo, una pausa que se siente como hogar.
En Harmony Apothecary creemos que los rituales no tienen que ser perfectos. Tienen que ser tuyos. Por eso nace Mi Ritual, Mi Esencia: una serie de entrevistas con mujeres reales que han hecho del autocuidado una forma de reconexión. Desde sus espacios íntimos, nos comparten cómo habitan su bienestar con propósito, no desde la exigencia, sino desde la presencia.
Aquí no hay fórmulas universales. Solo historias honestas, sensoriales y profundamente humanas. Una crema aplicada con intención. Un jardín convertido en santuario. Un hábito que trae de vuelta la calma.
Cada semana, hacemos una pausa con una nueva voz.
Un rostro distinto. Una esencia única.
Una invitación a volver a ti a través de lo cotidiano.
Porque el bienestar empieza así: con una pausa, un momento y un aroma que te recuerda quién eres.
Mi Ritual, Mi Esencia: Hicimos una pausa con Karen Rodarte
Hoy hicimos una pausa con Karen Rodarte, consultora en estrategia, amante del equilibrio y de los gestos simples que sostienen. Cree que estar bien no es un destino, sino una práctica: un cuerpo en movimiento, una piel cuidada, una pausa consciente para agradecer.
¿Qué ritual diario no negocias? Desde que era niña, mi mamá tenía el hábito de aplicarnos crema corporal a mis hermanos y a mí. Con el tiempo, ese gesto cotidiano se convirtió en un ritual personal que conservo hasta hoy. No puedo vestirme sin antes ponerme crema; es una parte no negociable de mi día. Más allá del hábito, me gusta la sensación de piel cuidada, suave y humectada. Es una forma simple pero constante de estar presente conmigo misma.
¿Qué haces para regresar a ti cuando el mundo va muy rápido? A veces intento pausar y recordar en qué momento se fue el tiempo, en qué mes del año estamos, y recapitular todo lo vivido, mes a mes. Trato de acordarme de lo más bonito que me dejó cada mes y también, a veces, de lo más difícil. Es una manera de entender por qué el mundo parece ir tan rápido… y cómo voy yo en medio de ese ritmo.
¿Cuál es tu esencia en una palabra? Le pregunté a mi novio cuál creía que era mi esencia, porque me costaba definir mi personalidad en una sola palabra. Me respondió: “equilibrio”. Y creo que tiene razón. Aunque a veces me disperso, siempre intento volver a tierra firme, agradecer lo que tengo y encontrar un punto medio. El equilibrio no siempre es perfecto, pero es una brújula que me ayuda a volver a mí.
¿Cómo sabes que estás en armonía? Estar en armonía no es algo que se alcanza en uno o dos días; es un proceso, una etapa que se construye con muchas pequeñas decisiones. Para mí, la armonía es un estilo de vida… o al menos una temporada en la que logro habitar con calma. Sé que estoy en armonía cuando duermo bien durante varios días, cuando vivo el presente sin ansiedad por el futuro ni distracciones externas. Cuando, simplemente, estoy conmigo.
¿Qué hábito te cambió la vida?Durante mi adolescencia y buena parte de mis 20s, no tenía el hábito de hacer ejercicio. Fue hasta mis 30s, por distintas situaciones de la vida, que empecé a moverme con intención. Desde entonces, se ha vuelto algo que no cambio por nada. El ejercicio me da equilibrio emocional y claridad mental. Hago 30 minutos de pesas al día, y con eso mi cuerpo y mi mente están bien. Es suficiente. Es para mí.


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